Envíame un texto borracho, cuando la música es muy fuerte y hay chicas bailando a tu alrededor y no eres demasiado coherente. Envíame un texto borracho, y dime que me amas o que te estás olvidando de mí, o que sigo en tu mente. Deja que el alcohol me diga todas las cosas que no te atreves a decir sobrio.
“Decía mi abuela que cuando una mujer se sintiera triste lo mejor que podía hacer era trenzarse el cabello; de esta manera el dolor quedaría atrapado entre los cabellos y no podría llegar hasta el resto del cuerpo; había que tener cuidado de que la tristeza no se metiera en los ojos pues los haría llover, tampoco era bueno dejarla entrar en nuestros labios pues los obligaría a decir cosas que no eran ciertas, que no se meta entre tus manos- me decía- porque puedes tostar de más el café o dejar cruda la masa; y es que a la tristeza le gusta el sabor amargo. Cuando te sientas triste niña, trénzate el cabello; atrapa el dolor en la madeja y déjalo escapar cuando el viento del norte pegue con fuerza…”